SELECCION DE OBRA EN MOSCU PARA UNA MUESTRA EN BUENOS AIRES
 

1985 marca el comienzo de la Perestroika y la Glasnost. En ese año se inicia la apertura de la información para Occidente, acerca de lo que ocurre en la U.R.S.S. en lo referente al arte en las últimas décadas y en lo concerniente a sus artistas.

La selección de obra en Moscú para una muestra de pintura soviética que se llevaría a cabo en Buenos Aires, fue una tarea ardua e incierta, ya que la información que teníamos era escasa; algunas publicaciones en revistas extranjeras, algunas exposiciones vistas en Estados Unidos y en Francia, y las noticias del remate de Sotheby’s en Moscú en 1988.

Nuestro primer encuentro con el Underground soviético fueron los talleres de Furmanny Perevlok. Es allí donde se hicieron las primeras exposiciones de las vanguardias disidentes durante las décadas del 60 y 70, las cuales sólo podían ser visitadas por amigos, pequeños grupos de personas que integraban su círculo, periodistas extranjeros y diplomáticos de su confianza.
Estas vanguardias desconocidas para Occidente desarrollaron su propia y original poética: “la poética de la existencia aislada”.

En los numerosos talleres que visitamos, comprobamos en los artistas una enorme actividad creadora y una conmovedora necesidad de comunicación personal.

El arte actual en Moscú tiene un específico concepto socio cultural, distinto a las condiciones y principios del arte occidental. Su cotidianeidad, diametralmente opuesta a la nuestra, es un rasgo que caracteriza la identidad de su pintura.

Los trabajos realizados por estos artistas estaban sólo destinados, hasta hace cinco años a exhibirse en sus talleres sin considerar la posibilidad de que pudieran ser vendidos. Y es que todas estas obras no fueron realizadas para ser comercializadas o para ser exhibidas en galerías o museos ya que el mercado de arte era desconocido en la Unión Soviética.

Este desconocimiento, produjo en los artistas, un enorme desconcierto, cuando se vieron enfrentados a las leyes del mercado, en los países de occidente.

Toman conciencia de esto con las primeras exposiciones que pueden realizar fuera de la U.R.S.S., como consecuencia de la Glasnost y la Perestroika y con el inesperado, famoso remate de Sotheby’s en Moscú en 1988. Circunstancia totalmente novedosa para estos artistas. Fue durante el desarrollo de este remate, mientras se fueron sucediendo las ventas, que se dan cuenta asombrados, (esto lo pudimos ver en un video del remate) que una obra de arte, también puede ser una moneda de cambio en la sociedad de consumo.

No debemos ignorar que artistas invitados a mostrar sus trabajos en el extranjero, jamás habían visto sus obras colgadas en galerías de arte para luego ser vendidas.

Hay que tener en cuenta que el arte no oficial soviético existe como tal desde la década del 30, pero en forma privada, de cajón, solo visto por ellos y su círculo. El artista de acuerdo a las leyes del estado soviético solo existía como tal, para adherir y difundir el sistema y el pensamiento impuesto por el Estado. El que se apartaba de estos cánones era enviado a campos de trabajo o establecimientos siquiátricas ya que de acuerdo al pensamiento oficial, la persona que no entendía la doctrina no estaba en sus cabales, luego debería ser apartado de una forma u otra.

Una de nuestras preguntas fue si este nuevo fenómeno para ellos- entrar en el mercado de arte- podía afectar o cambiar esa identidad tan especial del arte soviético actual. Esto podrá evaluarse en los próximos años, considerando que el concepto de mercado de arte es totalmente ignorado por ellos ahora, pero del cual no podrán evadirse al empezar a formar parte del mismo y abandonar su aislamiento.

Hemos visto en Moscú distintas formas de expresión. Hay quienes incursionan dentro del expresionismo abstracto, están los que toman como punto de partida la pintura primitiva rusa, y también aquellos que siguen las vanguardias tradicionales de principio de siglo.

En la mayor parte de los trabajos que vimos encontramos improntas conceptuales bien definidas. Esto no debe sorprendernos ya que la vanguardia soviética actual, evolucionó dentro de la esfera de su existencia aislada junto a escritores y pensadores.

Después de tantas entrevistas a artistas, hechas durante estos quince días, de a veces mas de doce horas de actividad, podemos transcribir algunos de sus puntos de vista: los artistas que estuvieron al servicio del llamado arte oficial, están trabajando actualmente para la política estatal de la Perestroika; no hay un arte oficial como lo fue en años anteriores, el Realismo Socialista, hay mayor libertad para la creación y la actitud del estado frente al arte de hoy es netamente consumista, ya que los ingresos de divisas obtenidos por su venta, como lo ha demostrado el remate de Sotheby’s en 1988, puede ser muy interesante, para las arcas del estado, no así para los bolsillos de los artistas.

¿Será comprendido el conceptualismo soviético en Occidente? Lo será en la medida en que los que hemos vivido ajenos a la dura situación que enfrentaron estas personas en la Unión Soviética, nos demos cuenta de sus padecimientos, de los cambios que se están produciendo, de lo que todavía tendrán que pasar para llegar a conseguir lo que ellos anhelan para su vida de todos los días.

En esa medida comprenderemos al actual conceptualismo ruso, ya que ahí está inscripta toda esa realidad y todas esas necesidades que hoy podemos apreciar debido a la apertura iniciada por la Perestroika.

 
María Elena Garcés de Mosto & Teresa Rojas. Setiembre 1990.
* Nuestro agradecimiento a Igor Kashliak, Victor Litvinos, Sergei Markov, Ludmila Lunina y Aleksei Tarkhanov , por la valiosa ayuda que nos prestaron en Moscú.
Foto tomada en el taller de afiches Kvadrat. Moscú, Agosto 1990.